jueves, 22 de febrero de 2018

Tres casas góticas de Cieza

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La primera está en Villayuso.

Es una casa actualmente compuesta por tres bloques, de los cuales se conserva en un estadio primitivo (o no evolucionado) el del centro. Probablemente el de la izquierda sea posterior, es decir, que la casa en origen estuviera compuesta por el del centro y el de la derecha, siendo el bloque de la izquierda un cuartu del portal desarrollado y transformado en casa adosada.





Hoy este bloque intermedio funciona como cuadra abajo y pajar arriba. Quizá en su día fuera esto mismo o quizá correspondiera al binomio vivienda / desván. No pudimos entrar. Sí vimos que la escalera que sube al pajar se encuentra a la derecha. La puerta es de la tipología más antigua que reconocemos. Atentos a la talla, asombrosa.



Se trata de una rueda.

Ruedas son, en la tradición oral, las estelas discoideas cántabras. Quizá por el parecido formal, quizá porque subyace alguna creencia hoy olvidada (el sol, a fin de cuentas, rueda por el cielo).

Considerad que estamos ante una de las puertas más antiguas conocidas, si no la más, y que precisamente ésta presenta una rueda / estela grabada en una de sus dovelas. ¿Cómo interpretarlo?

Por lo pronto, creo que estamos ante el precedente directo de los dinteles tallados tan habituales entre nosotros (por ejemplo tres entradas más atrás: "En Cieza"). Y que el precedente de los dinteles tallados sea una rueda / estela, ¿cómo lo interpretamos?

Dejo ambas preguntas en suspenso.

Otra rueda en otra casa del mismo pueblo:



Este dintel es tipológicamente posterior al primero.

Pero volvamos a la casa gótica.

Especialmente significativa es la presencia de lastras rematando perpendicularmente la pared a la altura del tejado. Fue el propietario quien nos lo hizo ver. Queda solo un tramo de lastras. En la foto se aprecia en la aguada trasera. Más sobre piedras y tierra en el tejado, aquí (esta entrada enlazada me parece de las más relevantes del blog).



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La segunda casa gótica está también en Villayuso:



Presenta cuartu del portal y balcón que muere tocando el poste central o potru (le decimos potru por los agujeros para potrear la madera), puerta de la vivienda en arco (gótica) y el binomio cuadra y pajar a la derecha. El balcón para los propietarios es balcón, no pajareta. Ésta la tienen en la socarrena de la parte de atrás (que, lógicamente, no se ve en la foto) y la utilizan para guardar aperos del día a día. "La pajareta es para tener cosas en el aire" (sic). Tanto pajareta como socarrena (sin eñe) son palabras suyas.

Destaca el no sé si decir utensilio o herramienta que utilizan para limpiar la casa, que pudiera parecer improvisado, pero que no lo es, aquí (punto 4):



Tenían colgados lo que en Cabezón de la Sal llaman tontos, aquí. Los propietarios nos dijeron que son para poner el grano a resguardo de las gatas (en femenino, sic) y de los ratones.



Esta vez sí pudimos entrar, pero solo a la cuadra y pajar. Dentro había muy poca luz. Bastó para comprobar que, como era de esperar, los muros (contrariemente a la norma dictada por los arquitectos e historiadores del arte que se quedan extasiados mirando los escudos de las casas de relumbrón sin atreverse a dar un paso adentro, no vaya a ser que se ensucien de cuchu) no son de carga. Está funcionando "el cuadru" o sistema de pérgola que sostiene el tejado. Fue el propio vecino el que nos lo explicó: "primero se levantaba el tejado [sustentado en postes, añadimos] y luego la piedra" (sic). La distancia que hay entre la estructura de madera interior y la pared que la envuelve coincide con la de la puerta abierta (no habíamos reparado en esta medida lógica hasta ahora):



Lo que se ve a la derecha es la estructura interna de la casa y a la izquierda la puerta y la pared de piedra. El entramado de madera ni toca la piedra.

La estructura de madera, por cierto, traspasa y llega hasta la casa de al lado, que no fotografiamos pero que completa las dimensiones de la parte de la casa que se sitúa a la derecha (según se mira) del potru, es decir, la parte que corresponde a cuadra y pajar, que es más pequeña que la parte de la vivienda y desván precisamente porque a la cuadra y pajar le falta "un cacho" que es la casa vecina. Pongo foto desde la distancia donde se aprecia la unidad completa: la casa en cuestión, la de al lado, de pequeñas proporciones, que solo se adivina, y a la derecha del todo una tercera casa montañesa canónica que creo es un añadido relativamente reciente o quizá un antiguo cuartu del portal desarrollado y transformado en casa adosada, como pasa en la casa del primer punto:



La escalera al piso superior está a la derecha. El pajar es diáfano. Al bocarón del pajar se viene a sumar otro vano menor, también presente en la otra casa, probable respiradero para la hierba cuando el bocarón permanece cerrado.



Quizá quepa considerarlo el equivalente a la tronera del desván en el pajar.

El desván de la casa gótica está encima de la vivienda. Pero no se entra por la vivienda. Se entra por el pajar.



Antiguamente era igual: se entraba por el pajar. Este punto está confirmado por los propietarios. Lo que ya no sé si era igual es la altura que alcanza el acceso. Probablemente no. Probablemente el desván fuera mayor antes de la aparición del balcón, que vino acompañado de al menos una sala y, quizá, la cocina. Esta duplicación de la casa (que de la planta baja pasó a ocupar dos, balcón incluido) restó espacio al desván, de ahí que ahora sea necesario subir al desván que está encima de la vivienda de dos plantas (dentro de la casa) con escalera.

Es probable que esta merma del desván (o soberáu, digámoslo en montañés) explique la aparición del balcón, cuyo uso es múltiple (tender y planchar con piedras la ropa, cuidado de los niños, higiene, etc.), pero que, quizá, naciera de la necesidad de reforzar el soberáu para secado de cosecha.

El balcón o correor, dependiendo del valle, está preconfigurado en la pajareta o vargareta, dependiendo también del valle, que queda encima del cuartu del portal (que las gentes del libro acabaron convirtiendo en "los cuartos del peregrino"). Formalmente (los tornos, la distancia entre los mismos, etc.) quizá proceda de los balcones de los hórreos y más en particular de los hórreos montañeses (en Anievas y Casar de Periedo, por ejemplo) o de alguna otra tipología arquitectónica previa a la lógica gótica (y a la que pertenecen los hórreos montañeses, los chozos de pastor y de la mano las casas pasiegas, además de los caseríos cántabro-vizcaínos en paralelo a los caseríos vascos) que desconocemos (pero que los vascos están excavando con gran acierto, no por las conclusiones, que desconozco, sino por la iniciativa). No es, pues, una solución que haya caído del cielo, el balcón, es una solución que se puede explicar internamente.

Los soberaos grandes, adscritos a la fase cero de la casa gótica, es decir, los soberaos previos a la duplicación de la vivienda, son los que precisamente acabaron con los hórreos montañeses, su competencia. Ocupaban el mismo nicho y los hórreos perdieron. Pero, una vez desaparecidos, cuando la casa se duplicó se les echó en falta. ¿Qué hacer? La solución estamos viendo que la dio el balcón, o mejor dicho, el balcón entendido como una prolongación del interior de la casa, que, de alguna manera, había incorporado la lógica del hórreo a su estructura interna. Este balcón de primera generación es el que estamos viendo en estas fotos, al que otros han llamado pajareta sin que lo sea. Pronto esta solución se rebeló insuficiente. ¿Qué ocurrió entonces? La casa creció, levantó la cabeza, la casa dejó de ser baja. Nos encontramos entonces con la casa montañesa canónica, ya con el balcón plenamente desarrollado e integrado. Al balcón vendría a acompañar la solana, que es el balcón lateral asociado al cuarto de prestigio asociado a su vez a la salona del piso superior.

En otra casa gótica de Herrera de Ibio se conserva la cuadrícula primigenia: la vivienda es un cajón con un solo acceso, el del portal, y el desván está encima. La única conexión entre vivienda y desván es la trama de varas de avellano situada encima de la cocina que sirve de ahumadero. Al desván se accede desde la cuadra y de aquí, subiendo, desde el pajar. La casa de Cieza responde al mismo sistema: al desván se llega desde el pajar. En la casa de Herrera de Ibio la vivienda no se había duplicado y todo se veía más claro. Pero esta casa de Cieza con su vivienda de dos alturas nos ha dado la clave del porqué de los balcones: merma del desván (al que se sigue accediendo desde el pajar, pese a las dificultades) y aparición del balcón en el espacio avisado por la pajareta del cuartu del portal siguiendo el diseño del balcón del hórreo (o de alguna otra tipología arquitectónica de lógica previa a la gótica).

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Y pasamos a la tercera casa gótica de Cieza, ésta en Villasuso.

Antes de nada decir que es absolutamente asombrosa. Forma parte sin duda de nuestro top ten de casas góticas.



Los antiguos cuartos del portal fueron duplicados, convirtiéndose en, prácticamente, casas adosadas. Quizá estemos viendo un estadio previo o una mutación alternativa a lo que en otros lugares acabó siendo una hilera (cuando las hileras no se levantaron de una sola vez). Las hileras así crecidas, por agregación, son típicas de barrios dispuestos a lo largo de un camino o carretera, caso del pueblo de Mar o, para romper un poco la dinámica rural a la que parecen propender estos temas, el barrio de Sopuente en Santander.

Tiene cuadru, por supuesto, cuadru que cruza de lado a lado (no sé si podríamos hablar de varios cuadros empalmados), y los restos de una pajareta en el portal que parece querer replicar el cuadru interior. El poste central o potru es uno de los pies, otro apoya en el dintel de la puerta del cuartu del portal y los otros dos en el cierre de la parte izquierda de la antigua casa gótica:



Detalle del armazón:



Detalle del cierre, que no parece de tablas amachambraas (encajadas en raíles y entre ellas), sino directamente clavadas (lo cual nos informa de su poca antigüedad, por mucho que la solución sea muy antigua):



El espacio interior que corresponde a esta parte izquierda de la casa parece un bosque de árboles a los que se hubiera plantado siguiendo una lógica arquitectónica.

Tenemos una primera planta hoy utilizada como cuadra (quizá igual que en origen) que es un cajón y encima el pajar, que es diáfano. Se camina por encima del cajón que es la cuadra.

Entrada a la cuadra (de madera) y tejado de la cuadra / suelo del pajar:



Cuartu del portal:



Es como si se hubiera querido construir un desván encima del cuartu del portal, que ha sido desarrollado como vivienda de dos plantas que se prolonga hacia el exterior en forma de casa adosada o estadio previo a casa adosada. Este desván del cuartu del portal está separado del pajar por una pared de tablas, éstas sí, amachambraas, como hemos visto en otras ocasiones:



Y ahora fijaos, por favor, en el espacio que corresponde al cumbre del jastial, por dentro:



Y por fuera:



Los vecinos (no pudimos contactar con los propieatios) nos aseguraron que esta casa es así, que no le falta nada, que no se le ha caído nada. Claro, nos quedamos estupefactos. Es ésta una solución común en Liébana, por ejemplo aquí (punto 2), pero no lo habíamos visto nunca antes fuera. Esta abertura sería el equivalente a la tronera del desván, pero en el pajar. Quizá empalme con los vanos que hemos visto en las cuadras de las otras dos casas. Y quizá éstos correspondan con los ventanucos propios de la casa montañesa canónica que abundan en el pueblo y otros valles, como Cabuérniga, aunque los de las fotos que vienen a continuación bien pudieran ser palomares, no lo sé:



Y ahora viene el remate: una vecina anciana al ser preguntada por esta casa quiso que le confirmáramos de qué casa se trataba, si de la casa de la payoleta (sic), palabra que repitió dos veces. Esta palabra emparenta con el pasiego payu, pajar, que viene de paya, paja.

Nuestra duda era si iba a decir pajareta o vargareta y resulta que nos rompe con payoleta.

Es de suponer que con payoleta se estaba refiriendo a la pajareta del portal, pero, aunque sea poco probable, quizá se estuviera refiriendo al pajar, del que la pajareta del portal parece una prolongación.

Traigo ahora a la memoria la palabra parayetu recogida en el relativamente próximo pueblo de Silió, aquí, donde hay otra casa gótica de diez.

De la parte derecha de esta casa gótica nada puedo decir, porque no pudimos entrar. Detalle de la vivienda en que se acabó convirtiendo el cuartu del portal derecho, desde dentro (que, permitidme que os diga, es la perspectiva que hay que adoptar):



(Coda)

Hablar de cuadros proyectados en el espacio es hacerlo de cubos.

Hablar de cubos en el 1500 es hablar de Juan de Herrera.

Moneo, aquí tienes la casa de tus antepasados.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Oblatas

El escritor Rafael Pérez Llano propone aquí dar "un uso laico [a la iglesia de San Pablo, antigua capilla de las Oblatas] y rendir homenaje a la larga lista de obligadas a la renuncia." No se me ocurre nada mejor que hacer un memorial a los represaliados de la guerra. Si hay movimientos a favor yo podría facilitar listados enormes de presos que fueron trasladados a las Oblatas tras la caída de Santander en el verano de 1937.

Trailer de Trinta lumes

martes, 20 de febrero de 2018

En Cieza

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Cajetín del contador.

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Las verduras y hortalizas no se arrancan de una vez, se van quitando las hojas que se necesitan, como se hace con las ramas de los árboles, aquí.

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Animales bosquejados (en la foto se aprecian tres) aprovechando las formas de las piedras en la fuente La Peña, cuya agua, dicen, es muy buena para el riñón, aunque nos dijeron que hierve mal.

Me viene a la memoria un niño vestido de camuflaje y botas de agua saliendo de casa, creyendo que estaba solo, ahuyando.

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Ventana en Villayuso.



Ventana en Collado.

Parecen talladas por la misma mano.

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En casa no se entra con albarcas.

Las zapatillas de la foto están señalando el límite del hogar.

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Ese cajón con arena por dentro indica la posición del lar (la lumbre) en el piso de arriba. La puerta es la del cuartu del portal. El portal de la casa, de frente:



Fijaos que se ha roto una porción de pared para poder acceder al pajar, como sucede en muchas casas de Cabuérniga y el Nansa, por ejemplo aquí.

Esta casa formaba parte de una unidad mayor que fue segregada en dos. El poste central del antiguo portal, con los agujeros característicos para potrear la madera:



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Fregadera y ventana de piedra de una sola pieza que emparenta con otras aquí (punto 5) y aquí (punto 3).

Son muy frecuentes las ventanas abocinadas, pudiera decirse que románicas o al menos de tradición románica, que no se encuentran en Cabuérniga ni otros valles, sacados los del sur:



En esta casa:



Otras:



Todas están en Villayuso y Villasuso.

También abundan ventanas rematadas por esa llamita (arcos conopiales o flamígeros) que ya vimos en una casa en ruinas en la desembocadura del Pas, en otra casa en ruinas en Soba y en Llanes, aquí. Ejemplos:



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Tallas de cruces concentradas en el esquinal de una casa de Collado cuyo antiguo cuartu del portal no sustenta un balcón, sino una galería que conecta con una pequeña construcción situada al otro lado del camino:



Tantas juntas solo hemos visto en el palacio de Hoznayo, aquí (punto 5).

Otra cruz tallada en la piedra que abre el pecho de paloma que recoge el balcón de una casa de Villasuso:



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Distintos revoques.

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Es una vecina que va guardando los tarmaos para luego encender la lumbre. La pared es de una ermita. Nos dijo un vecino que acaba cubriéndola casi entera.

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Perru de albarqueru colgado de una tejavana. Más aquí y aquí.

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Las joracas son para las gallinas, no para los gatos. Los gatos entran y salen por donde pueden, por ejemplo por el cuarterón.

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Y en el bocarón del pajar de la anterior casa, cierre de madera que ya hemos visto en un portón de huerta en Barcenillas y aquí.

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Poyu con orificios en la base que no sabemos lo que son. Si este poyu fuera la pusiega de una antigua cucina de suelo reutilizada, los agujeros quizá pudieran explicarse en relación con algún tipo de brazo para sostener el puchero, tipo tuérzanu (aquí), se me ocurre, aunque lo veo difícil. Más agujeritos en piedra de uso desconocido aquí.

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Sobre la lógica de los balcones hemos tratado mucho. Decíamos que era un espacio liminal donde se superponían los usos: para dejar solo al crío mientras se va a las tierras, para secar cosecha, para secar y planchar (con piedras) la ropa, dedicado a higiene personal, etc.

Que el balcón se utilizara para lavarse y afeitarse se explica por la luz. Que el balcón tuviera este uso explica, o al menos facilita, que el primer baño se pusiera en el balcón.

Foto de balcón en casa abandonada donde todavía no hay baño cerrado, pero se anuncia:



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Y por si quedaran dudas:



Además del marcu dedicado a Rusia, sorprende el tallado en piedra. Lo hemos visto en algún otro pueblo, el correspondiente marcu tallado, digo. Ejemplos así demuestran que los marcos no solo servían para marcar ganado o aperos, que los que aparecen en puertas no solo son pruebas de fuego, es decir, que estos marcos no solo tenían un uso práctico, sino también simbólico.

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